Estoy aburrida de los mismos sabores
de los mismos olores
del tráfico y las carreras por llegar a ningún lado
de las llantas quemadas que intoxican mis pulmones
de las campañas de “cuida el agua de manera individual, porque eres responsable de la ecología”.
Mientras las industrias e inmobiliarias saquean los mantos acuíferos y contaminan ríos.
Cansada y aburrida de tener que ir a la fiscalía y hacer el trabajo de la policía
porque sino, no avanza la carpeta de investigación para que me deje en paz un potencial feminicida.
Fastidiada de la ilusión de que el voto electoral mejorará la situación de nuestras vidas.
Cansada, harta y fastidiada de esta revolución que no sale de post y likes en redes sociales que te observan y juzgan de manera masiva.
Aburrida de la superioridad moral de los intelectuales de escritorio y de los guías espirituales.
Estoy harta de este devenir lleno de hollín donde parece que no hay opción ni salida.
Cansada de las competencias y habilidades, de ser una agente de cambio y mensajera de la paz, siempre y cuando no vayas a afectar el status quo rancio y abarrotado de dinero ensangrentado.
Cansada de correr en círculos y no llegar a ningún lado, cansada de ser la copia de Alicia en el país de las Maravillas correteando al conejo blanco.
Quiero parar, dejar al mundo pasar, no hacer nada para que pase todo y en la vida confiar; sentarme a tu lado y poder respirar, tan solo quiero hacer eso...de manera consiente poder respirar.
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