El teléfono es una cárcel y el reloj una tumba
no tengo pausa para digerir la vida
estoy ciega de individualismo,
perdida en cuatro paredes virtuales.
La gente está ahí pero no la veo
soy verdugo de otros
sin darme cuenta que aprieto la misma soga sobre mi cuello
la paciencia se me escurrió con los sueños
Fuí cazadora de utopías-
Necesito recuperar la fuerza y resistencia
para que las rosas de sangre derramada
laceren con sus espinas este sistema que me succiona la vida
necesito recordar el espíritu de las madres de la plaza de Mayo
octagenarias que jamás se dieron por vencidas
necesito platicar con las mujeres cholultecas que en su tercera edad cerraron empresas
porque mi paz no vendrá de pensar en mi tristeza
sonreiré cuando mi vida se entrelace con tu vida
solo así, esfumaré esta locura que me calcina.

No hay comentarios:
Publicar un comentario