La belleza reseca sigue siendo belleza
soy el cólico de un caracol
de Van Gogh la noche estrellada
melancolía
felicidad clandestina
con llagas en las manos
me acepto insignificante
tengo un nudo en la garganta
y lágrimas en las puertas del corazón
quiero sentirme parte del sol
estoy en el suelo
a un lado de lo grotesco
sin miedo.
Se me deshidratan las palabras
y mi piel se descarapela
aunque esté en la oscuridad;
pero en el fondo
muy en el fondo de mi alma
un cactus florecerá.

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