No tengo a quién rezarle
no tengo narrativas verdes, azules o rojas que encapsulen mi agonía
escucho los bombardeos que se avecinan
no hay blanco y negro
malo o bueno
son un espejo
solo un espejo
del deber ser
para sentirnos bien
para tener la conciencia tranquila
por eso vuelvo a la poesía
para romper geografías
símbolos
claves y economías
ahí, la gravedad es un mito urbano
y el espíritu es liberado
sin leyes, acentos, ni tronos ganados
sin deberes ni quereres
ni entrevistas en la radio
por eso vuelvo a la poesía
para volarme los sesos sin coreografía
para dejar marcas en los huesos
y no ser cómplice del silencio
para acariciarte el alma y abrazar tu ausencia
para cuidarte en el insomnio y en la carencia
para gritar a las pesadillas que sigo viva
y justificar el temblor de manos
mientras invoco a un escribano
por eso vuelvo a la poesía
remanso de agua tibia
la tierra canta
ríos y ritmos descomunales
arrullo, suspiro profundo y lento
no tengo a quién rezarle
por eso siempre vuelvo a la poesía.

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